Cambios repentinos de conducta.
Nerviosismo.
Agresividad.
Insomnio.
Inestabilidad emocional.
Incomodidad, molestia o enojo cuando se habla del tema de adicciones.
Irresponsabilidad en el cumplimiento de tareas asignadas.
Bajas calificaciones y ausentismo escolar o laboral.
Abandono del estudio, la escuela o el trabajo.
Amistades que no quieran ser presentadas a la familia.
Mentiras frecuentes sobre el uso del tiempo libre.
Demanda excesiva de dinero.
Robo de dinero u objetos que pueden ser vendidos.
Olor a tabaco, alcohol, marihuana.
Ausencia del hogar y dificultad para explicar en dónde han estado, o cambio de llegada en el horario establecido.
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